EL DESARROLLO RURAL EN MÉXICO

LOS PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL EN MÉXICO.


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martes, 16 de noviembre de 2010

COSMOVISION / COSMOSENTIMIENTO INDIGENA

Cada grupo humano y cada grupo indígena tienen una cosmovisión particular del mundo y de la naturaleza. De cada cosmovisión se desprende la organización social, familiar, económica, los patrones de consumo y de acumulación. En las comunidades indígenas se da una lógica totalmente diferente en la utilización de los recursos naturales, Sariego, J.L. (1995:85) sostiene que para los Rarámuri, Pimas y Tepehuanes en la sierra de Chihuahua, el hombre es parte de la tierra y debe vivir en comunión con ella, de tal manera que para ellos el desarrollo no puede ser concebido sino a partir de un equilibrio con los recursos del medio.

El uso y la práctica de los diferentes pueblos indígenas con los recursos naturales, involucran una experiencia acumulada, un conocimiento focalizado de su territorio así como las habilidades necesarias para enfrentarse a su cotidianeidad. Hay varios factores imbricados en la cultura de cada pueblo indígena, cada uno de estos factores puede potencializar y favorecer su propio desarrollo; es necesario descubrirlos, analizarlos, fortalecerlos y sustentar en ellos el diseño de los modelos y programas de atención, de esta manera las acciones implementadas resultarán más eficaces, porque se tomará en cuenta a las verdaderas potencialidades de la realidad indígena, que son su esencia y que, hasta hoy, han sido habitualmente escamoteadas en los discursos indigenistas, pero finalmente ignoradas.

FUENTE: Tesis MDR-UAM-X, Ángel Espinoza, abril 2009.

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FOTOGRAFIA: En un paraje cercano a Tuxpan de Bolaños, Mezquitic, Jalisco.

martes, 2 de noviembre de 2010

EL OTRO MODELO

La conceptualización de la otredad, a la cual se le suma el desconocimiento casi total hacia los grupos originarios, condiciona en gran medida los modelos, programas y proyectos diseñados para el mejoramiento de sus condiciones de vida, con recurrencia se instrumentan o diseñan, bajo la hipótesis de que las comunidades indígenas son pobres y atrasadas, sin potencial económico- productivo y sobre todo estigmatizando lo poco que aportan a la economía nacional, no obstante, habría que cuestionarse ¿Pobres para quién?¿Mercantilismo para qué o para quién? ¿Potencial productivo para qué? En este sentido, usualmente los modelos, programas y proyectos implementados en las comunidades indígenas, manifiestan un sesgo claramente diseñado con las características de la burocracia controladora y elitista (que nunca ha vivido en una comunidad indígena), que no conoce la cotidianeidad ni la realidad indígena: totalmente centralista, clientelar y asistencialista; por lo que los modelos, programas y proyectos se imponen verticalmente sin tomar en cuenta las condiciones multifactoriales de los sujetos sociales indígenas y mucho menos el potencial productivo de su medio ambiente ni sus conocimientos tradicionales.

Los grupos indígenas de México son poseedores de un gran conocimiento ancestral sobre el uso eficiente de los recursos naturales de su entorno, lo que actualmente se denomina saberes locales o conocimiento tradicional, éstos conocimientos se reflejan en sus actividades productivas de uso ecológico, integrado y múltiple de los recursos naturales, basados fundamentalmente en criterios culturales y conocimientos tradicionales. Un ejemplo de lo anterior, lo refleja la comunidad Rarámuri denominada Wisarorare, en el Municipio de Bocoyna, Chihuahua, en la cual la CDI apoyo con una iniciativa local de lombricomposta, dentro de las actividades a realizar, estaba la de cercar el predio para su protección del libre pastoreo, que es muy común en la región; la sorpresa fue que los beneficiarios tomaron la decisión de no comprar postes ni derribar pinos para el cercado del predio, lo que hicieron fue colectar del bosque la mejor madera (de árboles secos), respetando su entorno.

FUENTE: Tesis MDR, UAM Xochimilco, Ángel Espinoza, abril 2009.

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Fotografía de maíz criollo en un paraje cercano a Tuxpan de Bolaños, Jalisco.

martes, 5 de octubre de 2010

BREVE SEMBLANZA DEL PROGRAMA FONDOS REGIONALES INDIGENAS

Actualmente los Fondos Regionales Indígenas funcionan como una instancia o ventanilla receptora de solicitudes de proyectos productivos, que las organizaciones o grupos concurrentes presentan para mejorar sus condiciones de vida, pero los Fondos Regionales no han funcionado necesariamente como instancias aglutinadoras de los grupos de productores indígenas organizados, ni tampoco como espacios para discutir y planear sus proyectos con un enfoque comunitario, local o regional.

Por otra parte, existe poca concurrencia de otras instancias, por lo que se dificulta fortalecer técnica y financieramente los proyectos que son apoyados por los Fondos Regionales Indígenas; en este sentido, el modelo ha comenzado a desmembrarse al no contar con suficientes apoyos, toda vez que la actual política social es cada vez más estrecha, reduciéndose de manera sustancial los recursos destinados al desarrollo social por parte de la Secretaria de Hacienda.

Otra limitación del modelo es que la estructura de su base organizativa, se conformó con grupos indígenas de diferentes localidades con graves rezagos y carencias, lo cual ha llevado a los FRI a que su cobertura de atención sea excesiva en vez de intentar la consolidación productiva de los grupos ya beneficiados, contradictoriamente, las reglas de operación no permiten que un FRI apoye de manera consecutiva a una organización ya beneficiada hasta que la misma haya recuperado el monto del apoyo. (Barrón, A. 1995:219)

En este sentido, este modelo de atención, se suma al esquema neoliberal que descarga gran parte de la responsabilidad en la población indígena y en la sociedad civil para enfrentar su propia problemática; por otra parte, el modelo considera en su conceptualización la revolvencia (recuperaciones) de recursos económicos provenientes de los socios que han resultado beneficiados con un proyecto, esquema que no ha funcionado en esencia porque este modelo está diseñado como un instrumento más para reajustar los desequilibrios del mercado interno; por otra parte la cultura mercantilista no es parte de la idiosincrasia de los pueblos indígenas, en este sentido la actual estructura organizativa del Modelo le ha permitido al Estado distanciarse de los pueblos indígenas.

En teoría, el modelo de Fondos Regionales ofrece a los productores indígenas, la posibilidad de diversificar sus actividades productivas y obtener ingresos adicionales que les permiten complementar el ingreso. Se ha mantenido un crecimiento tanto en número de Fondos como del número de organizaciones o grupos de trabajo, en ese sentido ha constituido una estrategia propia de los Fondos y que ha logrado permanecer y trascender los cambios de administración.

Los diferentes actores sociales que intervienen en la operación del Programa, (funcionarios, dirigentes, técnicos, bloques de poder regional y beneficiarios) se inter relacionan dentro de una compleja red social multifactorial que va mas allá del contexto regional, dificultando que el modelo opere como está plasmado en el papel.

Dentro de los componentes metodológicos con que cuenta el modelo Fondos Regionales Indígenas, es que el capital social generado e integrado por los recursos recuperados que se encuentran en las distintas redes de organizaciones socias, se consideran para incrementar el capital social; la base social de las recuperaciones son las relaciones de confianza, reciprocidad y cooperación, este componente ha sido poco aprovechado en el desarrollo del Programa.

Persistentemente se ha hablado de desaparecer el Programa Fondos Regionales, cada administración que ha llegado al INI y actualmente a la CDI, han llegado con la intención de eliminar este programa , denostando el trabajo de los técnicos de la CDI como si ellos fueran los responsables de las fallas del modelo de atención; sin embargo cuando se dan cuenta del potencial socio político del programa, recapitulan manifestando que el programa se debe adecuar y se ven urgidos a presentar una propuesta de modificación a las reglas de operación del programa, situación que por diversos factores nunca consultan con el sujeto de atención, por otra parte, es pertinente aclarar, que el hecho de modificar anualmente las reglas de operación no significa adecuar ni rediseñar un programa o modelo de atención.

Otra constante en los FRI son los bajos índices de recuperación, debido principalmente a los bajos montos de los apoyos y a las características de los proyectos, sobre todo de aquellos que se realizan con actividades tradicionales y que no son considerados como rentables, el origen de las recuperaciones generalmente difiere según la tipología del proyecto, las cuales son escasas en los proyectos de apoyo a la producción de básicos; por otra parte los apoyos se han otorgado no pensando en que el recurso se da para un proyecto, si no para poder mitigar una urgencia.

Indicadores

FUENTE: Tesis MDR, Ángel Espinoza Flores, abril 2009.

jueves, 23 de septiembre de 2010

MODELOS DE DESARROLLO EN COMUNIDADES INDIGENAS PARTE I

Generalmente se tiende a considerar que el desarrollo rural en regiones indígenas es un asunto técnico - antropológico, sin embargo, tratándose de una actividad que tiene como finalidad el de mejorar las condiciones de vida de la población indígena, éste tiene una mayor complejidad y profundidad, primero, porque busca transformar las estructuras socioeconómicas de una región o de un país para poder estar en condiciones de alcanzar un mayor bienestar; segundo, porque es en los modelos de atención en donde se fijan las estrategias sociales, las prioridades y objetivos del desarrollo de una región o de una nación; tercero, porque en los programas, se establecen los medios y estrategias para lograrlo y cuarto, porque con base en el análisis de los resultados alcanzados, se establecen acciones necesarias para que la población rural alcance su propio desarrollo.

En este sentido el desarrollo rural es la expresión de una política económica y social imperante, y en consecuencia, uno de los ejes principales que regula las actividades sociales y económicas. Por lo que, los modelos de atención, mediante su metodología implementada a través de proyectos específicos, son los instrumentos para materializar una política social.

En el contexto de modelos y programas de atención, la pobreza productiva de los grupos étnicos proviene de su exclusión en el manejo de los recursos, los cuales son administrados por los grupos de poder local y regional, a lo cual se le suma la situación económica imperante: control del mercado regional por los grupos de poder. De esta situación se infiere, que la búsqueda de un desarrollo en las regiones indígenas es un problema político, porque el desarrollo de una región está condicionado por los bloques de poder regional, y el poder en sí mismo, es en esencia político. En este sentido la política social se debe de orientar a garantizar ciertos niveles de bienestar a la población indígena de México, en particular debe de considerar esquemas o modelos específicos de producción, distribución y consumo, sin olvidar las soluciones tecnológicas adecuadas.(Cortez, C. y Penso, C; 1998.

A la población indígena se le considera el polo opuesto al desarrollo y una barrera para lograrlo, por lo que el Estado, ha generado una gran variedad de políticas públicas para mexicanizar al indio mediante intentos educativos, económicos, organizativos y hasta genéticos. La visión creada por el Estado acerca de las estructuras socio culturales de los pueblos indígenas en el sentido de que son un "sector atrasado", aumentaron de cierto modo la visión peyorativa de la sociedad en general hacia lo indígena, así como el fomento tácito de la negación y rechazo de la misma sociedad indígena.

En este sentido, surge la pregunta acerca de las alternativas que pueden plantearse para diseñar un modelo de desarrollo que más allá de servir de etnocida, prevea los posibles cambios en las estructuras socio-culturales y promueva cambios positivos a favor de los pueblos indígenas involucrados.

¿Se puede plantear como desarrollo apropiado o autogenerado el que emana del interior de las comunidades indígenas, que en los siglos de dominación han sufrido procesos de desvalorización de su cultura y siguen siendo considerados una traba histórica para el desarrollo?

Frente a toda una gama de teorías acerca del desarrollo, en los años 80 surge la propuesta teórica del etnodesarrollo en base al cuestionamiento de profesionales, quienes tenían por objetivo principal relacionar ambas dimensiones, la indígena y la desarrollista, además de intentar reorientar a las políticas públicas modernizadoras hacia una propuesta de aportación real hacia los pueblos indígenas considerando como base la cultura diferencial de cada uno. Este modelo fue clave, sobre todo cuando los promotores del desarrollo occidental y la opinión pública en general, creían que los pueblos indígenas con sus respectivas costumbres, valores y sistemas socio económicos fueron considerados durante mucho tiempo como una traba colectiva del desarrollo, regional y hasta nacional.

Los modelos y programas diseñados para el desarrollo rural en zonas indígenas, han fracasado debido a diferencias conceptuales y de cosmovisión acerca del progreso y del bienestar, toda vez que su planteamiento conceptual se fundamenta en el desarrollo occidental y economicista, el cual se contrapone a las formas de vida de los diferentes pueblos indígenas.

El modelo de atención integral, debe de fortalecer el ejercicio de la capacidad social de los pueblos indígenas para construir su futuro, aprovechando para ello las enseñanzas de su experiencia histórica, los recursos naturales y el potencial de su cultura, de acuerdo con un diagnóstico que se defina en base a sus propios valores y aspiraciones.

Una variable clave en el diseño del modelo es el referente a los derechos como base del desarrollo, los derechos de los pueblos indígenas para tomar sus propias decisiones, respetando su cultura, sus conocimientos y saberes tradicionales; estos factores fueron desechados por los promotores del desarrollo economicista, que, en lugar de respetar a los indígenas como humanos y con todas sus diferencias, los catalogan como cifras.

El modelo debe incorporar la variable de la capacitación de recursos humanos indígenas, una capacitación dirigida a toma de decisiones para procesos de priorización en la formulación de proyectos regionales e integrales y la puesta en práctica de estos, debe incorporar la variable conceptual denominada desarrollo "culturalmente sustentable", este se relaciona con el desarrollo económico, que practicados en conjunto implica no solamente la no destrucción como sistema y como grupo humano de un pueblo, sino también la conservación de una identidad como tal, sobre todo considerando que los modelos y programas aplicados en poblaciones indígenas, han detonado procesos de cambio socio-cultural de los involucrados, en este sentido el planteamiento del modelo, debe priorizar los factores relacionados con valores culturales, de modo que estos no sufran impactos negativos.

FUENTE: Tesis MDR Ángel M. Espinoza, abril 2009.

Raramuris

miércoles, 22 de septiembre de 2010

RECOMENDACION DE LA FAO-SAGARPA

ELIMINAR LA DUPLICIDAD DE LOS PROGRAMAS DE ATENCIÓN
Hay un alto grado de duplicidad en los programas de apoyo agropecuario, y en muchos de ellos también falta claridad sobre su población objetivo. Éstas son conclusiones a las que llega el informe oficial Análisis de los instrumentos de política agropecuaria, rural y pesquera en México, generado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Secretaría de Agricultura (Sagarpa).
El texto concluye que: “Se recomienda que la Sagarpa sea la única dependencia que otorgue subsidios para la adquisición de bienes de capital para el desarrollo de actividades productivas agrícolas, pecuarias, pesqueras y acuícolas (…)”, aunque hace una excepción al señalar que esto “no tiene como propósito evitar que otras dependencias otorguen subsidios para la adquisición de activos productivos e infraestructura que sea amigable con el medio ambiente”.
Así, la recomendación implica la eliminación de los programas de otras secretarías o dependencias que incluyen apoyos para bienes productivos, como los del Fondo Nacional de Empresas de Solidaridad (Fonaes); el ProÁrbol; la Comisión Nacional del Agua (Conagua); los Fondos Regionales Indígenas y el Programa de Coordinación para el Apoyo a la Producción Indígena (Procapi) de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); el Programa de la Mujer en el Sector Agrario (Promusag), el Programa Joven Emprendedor Rural y Fondo de Tierras de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), y la vertiente productiva del Programa 3x1 para Migrantes, entre otros.
Dice: Un ejemplo de las duplicidades identificadas es el hecho de que el Programa de Fondos Regionales Indígenas otorgó subsidios para que un grupo organizado de productores adquiriera una despulpadora de café. Este tipo de acciones, que contribuyen a la capitalización de las unidades económicas en el medio rural, también son apoyadas actualmente por parte del Programa para la Adquisición de Activos Productivos de la Sagarpa.
Incluso menciona al Proyecto Estratégico de Apoyo a la Cadena Productiva de los Productores de Maíz y Frijol (Promaf), que es operado por el Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco), el cual está en la estructura de la Sagarpa. El informe dice que el Promaf entrega apoyos a los productores del medio rural para la adquisición de infraestructura y equipo de acopio, manejo y conservación, ya sea de maíz y/o de frijol. Este tipo de apoyos para infraestructura básica productiva, que permite almacenar y generar valor agregado a la producción primaria, también lo otorga el Programa para la Adquisición de Activos de la Sagarpa.
Sin embargo, el documento no menciona el hecho de que el Programa para la Adquisición de Activos es descentralizado. Ello es relevante dado que, por las diversas características y compromisos de los gobiernos de los estados, se ha visto un desempeño muy desigual en la práctica de este programa, sobre todo en la capacidad para apoyar a los productores de bajos ingresos –según muestran evaluaciones oficiales de muchos años, producto de la misma asociación FAO-Sagarpa, (disponibles en: http://www.fao-evaluacion.org.mx/pagina/ informe-evaluacion-programas).
Además, estas nuevas recomendaciones no citan ningún estudio de evaluación de desempeño de las diversas dependencias implicadas, así que no toman en cuenta la calidad de los programas existentes. No consideran relevante su muy variado grado de cobertura de las poblaciones objetivo, ni las capacidades de cada programa para apoyar en la práctica a grupos específicos, como mujeres campesinas, indígenas o jóvenes. Sin embargo, según este informe, la capacidad de la Sagarpa para atender todo lo productivo es “evidente”.
FUENTE: La Jornada del Campo: http://www.jornada.unam.mx/2010/09/18/fao.html
También está disponible en: http://www.subsidiosalcampo.org.mx/mexico/pagina/organizaciones-internacionales-y-el-sector-rural/
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