EL DESARROLLO RURAL EN MÉXICO

LOS PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL EN MÉXICO.


jueves, 4 de noviembre de 2010

APORTE DE INDIGENAS MEXICANOS AL DESARROLLO

Expresaron indígenas mexicanos que se reunieron para analizar su situación en México.

·          Acordaron en este foro.

·          Acordaron que al finalizar este mes de noviembre, realizar una Conferencia de Prensa sobre Cambio Climático para fijar su postura sobre la Cumbre Mundial de Cambio Climático COP16 a realizarse en Cancún, Quintana Roo.

·          Agradecieron el firme apoyo del Programa Universitario México Nación Multicultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (PUMC-UNAM)

Pátzcuaro, Michoacán, México a 31 de octubre de 2010 (Bernardo Caamal Itza).

Líderes indígenas provenientes de los estados mexicanos de Guerrero, Chiapas, Veracruz, Michoacán, Yucatán, Quintana Roo, Durango, Sinaloa, Morelos, entre otros, concluyen exitosamente este viernes 29 de octubre en Pátzcuaro, Michoacán,  la 111 Reunión del Pacto por el Devenir de los Pueblos Indígenas de México.

los representantes de los Pueblos y Organizaciones indígenas de México, que participan en este foro, coincidieron “teniendo presente la memoria de nuestros antepasados, y mirando hacia el futuro, por nuestros hijos y nuestros pueblos y comunidades, nos hemos reunido la gran diversidad de pensamientos indígenas para compartir nuestra palabra”.

Dicho encuentro se realizó en el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y El Caribe –CREFAL-,así como de analizar el acontecer indígena en las diversas regiones de México, contó el auspicio del Programa Universitario México Nación Multicultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (PUMC-UNAM) y con el apoyo de la Secretaria de Pueblos Indígenas del Gobierno de Michoacán,

Después de 2 días de trabajo, los participantes reconocieron “Con preocupación advertimos que el devenir de los pueblos indígenas es incierto, porque en el marco del neoliberalismo bestial que ataca a nuestros pueblos, amenaza el futuro de nuestros hijos y nuestros pueblos, destruyendo nuestros recursos  naturales y  apropiándose de nuestras tierras y territorios.

La violencia generalizada que vive el país, comienza a afectar nuestros pueblos, sus dirigentes y autoridades comunitarias, que ha sido asesinado, “levantados” o desaparecidos, perseguidos y hostigados, sin que nadie haga nada por detener esta ola de violencia.

En este marco, el gobierno federal bajo el pretexto de combatir la violencia,  atropella los derechos humanos de nuestros pueblos y algunas de sus acciones rayan en esquemas de autoritarismo de corte fascista, al pretender imponer una policía federal de mando único, que desaparece las policías comunitarias y municipales, que en muchos casos han demostrado su eficacia como la Policía Comunitaria de Guerrero, orillándonos a desarrollar mecanismos propios de autodefensa.

En este contexto, de inequidades y asimetrías en perjuicio de los pueblos y comunidades indígenas, nos hemos reunido las y los participantes del Pacto por el Devenir de los Pueblos Indígenas para buscar alternativas, establecer alianzas y asumir compromisos, que contribuyan a fortalecer las luchas de nuestros pueblos y forjarnos un mejor futuro.

Ante esa situación, declararon:

1.- Seguimos construyendo nuestro Proyecto Indígena de Nación realizando nuestras respectivas consultas al interior de nuestras comunidades.

2.- Que al hacer una evaluación de los pasos andados en este proceso iniciado en el Devenir de los Pueblos Indígenas y sus objetivos planteados, ésta, es positiva.

3.- Que ratificamos todos nuestros documentos generados por el Movimiento Indígena Nacional (MIN) en este proceso de rearticulación de los pueblos, especialmente el del Pacto Por el Devenir de los Pueblos Indígenas de México, suscrito en febrero de 2006.

4.- Que es necesario establecer las más amplias alianzas con los otros sectores de la sociedad, como ahora lo hacemos con la UNAM, para desterrar las inequidades, moderar la indigencia y la opulencia en perjuicio de los pueblos indígenas donde se han acumulado las asimetrías más injustas del desarrollo.

5.- Fortalecer la agenda del MIN con la UNAM y el Proyecto Indígena de Nación analizado en esta reunión, a través de un diálogo franco con las autoridades de esa máxima casa de estudios, con intelectuales y otros actores de la sociedad.

Establecieron también los siguientes compromisos, como, realizar una Conferencia de Prensa sobre Cambio Climático en el mes de Noviembre de 2010, para fijar nuestra posición sobre la Cumbre Mundial de Cambio Climático COP16 a realizarse en Cancún, Quintana Roo y participar en las diferentes acciones y movilizaciones del Movimiento indígena y Social Mundial; realizar el Encuentro Nacional Indígena y Campesino el 9 y 10 de Abril de 2011 en la ciudad de México para dar a conocer nuestro Proyecto Indígena de Nación; realizar un encuentro con las altas autoridades de la UNAM para pactar una alianza con los pueblos indígenas de México y Latinoamérica, y hacer visible al Movimiento Indígena Nacional en la coyuntura política del 2012.

Los participantes expresaron también, que la milenaria tradición indígena, los mandata a expresar su gratitud a quienes desinteresadamente se solidarizan con las preocupaciones y que desde sus trincheras se han comprometido a luchar por esos sueños que permita construir un México más justo.

Recordaron esas palabras pronunciadas el 14 de abril de 1940, por el ilustre General Lázaro Cárdenas del Río “El problema de las razas nativas de este continente, ha rebasado ya los límites de una preocupación nacional y se ha llevado hasta contarse entre las cuestiones fundamentales que ameritan la convocación de las masas indígenas. Éstas tienen derecho a pedir el reconocimiento de su personalidad social, porque constituyen contingentes humanos con primacía en la historia”.

Reconocieron el apoyo del Programa Universitario México Nación Multicultural (PUMC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por haber propiciado ; al Gobierno del estado de Michoacán, que a través de la Secretaría de Pueblos el encuentro de los diferentes liderazgos indígenas para avanzar hacia la construcción del Proyecto Indígena de Nación y hacia la  refundación del Estado Mexicano Indígenas apoyó la realización de este evento, y a todas las organizaciones que han ratificado su compromiso para seguir fortaleciendo este espacio del Devenir y por la rearticulación de los Pueblos Indígenas de México.

Simbolismo-Cultura-Huichol

DICCIONARIO DEL DESARROLLO

 

Las  últimas cuatro décadas, bien pueden ser indicativas de la era del desarrollo. Esta época esta llegando a su fin. Ha llegado el momento de escribir su obituario.

Como un majestuoso faro que guía a los marineros hacia la costa, el «desarrollo» fue la idea que orientó a las naciones emergentes en su jornada a lo largo de la historia de la postguerra. Independientemente de que fueran democracias o dictaduras, los países del Sur proclamaron el “desarrollo” como su aspiración primaria, después de haber sido liberados de su subordinación colonial.

Cuatro décadas mas tarde, gobiernos y ciudadanos tienen aún fijos sus ojos en esta luz centelleando ahora tan lejos como siempre: todo esfuerzo y todo sacrificio se justifica para alcanzar la meta, pero la luz continua alejándose en la oscuridad.

El faro del desarrollo fue construido inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo al colapso de las potencias coloniales europeas, los Estados Unidos encontraron una oportunidad para dar dimensión mundial a la misión que sus padres fundadores les habían legado: «ser el fanal sobre la colina». Lanzaron la idea del desarrollo con un llamado a todas las naciones a seguir sus pasos. Desde entonces, las relaciones entre Norte y Sur han sido acunadas con este molde: el «desarrollo» provee el marco fundamental de referencia para esa mezcla de generosidad, soborno y opresión que ha caracterizado las políticas hacia el Sur. Por casi medio siglo, la buena vecindad en el planeta ha sido concebida a la luz del «desarrollo».

Hoy el faro muestra grietas y ha comenzado a desmoronarse. La idea de desarrollo se levanta como una ruina en el paisaje intelectual. El engaño y la desilusión, los fracasos y los crímenes han sido compañeros permanentes del desarrollo y cuentan una misma historia: no funcionó. Además, las condiciones históricas que catapultaron la idea hacia la prominencia han desaparecido: el desarrollo ha devenido anticuado. Pero sobre todo, las esperanzas y los deseos que dieron alas a la idea están ahora agotados: el desarrollo ha devenido obsoleto.

Wolfgang Sachs.

Muy pesimista el discurso de Wiolfang Sachs, aunque considero que un factor relevante en el fracaso del camino al desarrollo, es el factor humano, específicamente la tendencia de la naturaleza humana para corromperse con el Poder, (independientemente de los factores estructurales), prueba de ello es el fracaso del comunismo y del socialismo, que como filosofía política es muy respetable y humanista, pero el talón de Aquiles se encuentra dentro de cada ser humano, el cual sucumbe victima de la soberbia y el ego. Habría que analizar el desarrollo desde una perspectiva pisco social, inclusive hasta espiritual.

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Fotografía: Xilitla, SL.P, Reunión de trabajo en la localidad de Guadalupe, al pie del sótano de las golondrinas. 2007.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL MAIZ TRANSGENICO

Desde 1999 el maíz transgénico procedente de los USA ha invadido México, poniendo en peligro las más de 300 variedades de maíz mexicano.

La Etnia Raramuri, es poseedora de una variedad de maíz criollo con un alto contenido de lisina, aminoácido que les proporciona una gran resistencia física y les permite correr hasta por dos días en una carrera de bola, o bien correr largas distancias en las montañas de la Sierra Tarahumara.

Las autoridades mexicanas, incluyendo diputados y senadores,  han permitido el uso de este recurso, aprobando leyes que ponen en riesgo la producción y consumo del maíz en el país.

A  pesar de los esfuerzos de ONG´S nacionales y otras organizaciones a nivel mundial para limitar el uso, regulación y consumo de los OGM, el gobierno sigue manejando políticas permisivas en relación a este tema, de tal forma que limita el nivel de incidencia que organizaciones y activistas tienen.

Las consecuencias en materia de economía y salud pública resultan muy costosas, a lo largo del tiempo se han realizado estudios y resulta que  en animales de laboratorio se muestra que el consumo de transgénicos causa efectos crónicos subclínicos, como anormalidad en el hígado y los riñones, padecimientos que luego son heredados a las crías, con daños más severos en los machos que en las hembras.

“Sin Maíz, no hay País”: “Sin Maíz criollo, no hay Futuro”

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Fotografía: Maíz criollo, paraje cercano a Tuxpan de Bolaños, Mexquitic, Jalisco.

martes, 2 de noviembre de 2010

EL OTRO MODELO

La conceptualización de la otredad, a la cual se le suma el desconocimiento casi total hacia los grupos originarios, condiciona en gran medida los modelos, programas y proyectos diseñados para el mejoramiento de sus condiciones de vida, con recurrencia se instrumentan o diseñan, bajo la hipótesis de que las comunidades indígenas son pobres y atrasadas, sin potencial económico- productivo y sobre todo estigmatizando lo poco que aportan a la economía nacional, no obstante, habría que cuestionarse ¿Pobres para quién?¿Mercantilismo para qué o para quién? ¿Potencial productivo para qué? En este sentido, usualmente los modelos, programas y proyectos implementados en las comunidades indígenas, manifiestan un sesgo claramente diseñado con las características de la burocracia controladora y elitista (que nunca ha vivido en una comunidad indígena), que no conoce la cotidianeidad ni la realidad indígena: totalmente centralista, clientelar y asistencialista; por lo que los modelos, programas y proyectos se imponen verticalmente sin tomar en cuenta las condiciones multifactoriales de los sujetos sociales indígenas y mucho menos el potencial productivo de su medio ambiente ni sus conocimientos tradicionales.

Los grupos indígenas de México son poseedores de un gran conocimiento ancestral sobre el uso eficiente de los recursos naturales de su entorno, lo que actualmente se denomina saberes locales o conocimiento tradicional, éstos conocimientos se reflejan en sus actividades productivas de uso ecológico, integrado y múltiple de los recursos naturales, basados fundamentalmente en criterios culturales y conocimientos tradicionales. Un ejemplo de lo anterior, lo refleja la comunidad Rarámuri denominada Wisarorare, en el Municipio de Bocoyna, Chihuahua, en la cual la CDI apoyo con una iniciativa local de lombricomposta, dentro de las actividades a realizar, estaba la de cercar el predio para su protección del libre pastoreo, que es muy común en la región; la sorpresa fue que los beneficiarios tomaron la decisión de no comprar postes ni derribar pinos para el cercado del predio, lo que hicieron fue colectar del bosque la mejor madera (de árboles secos), respetando su entorno.

FUENTE: Tesis MDR, UAM Xochimilco, Ángel Espinoza, abril 2009.

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Fotografía de maíz criollo en un paraje cercano a Tuxpan de Bolaños, Jalisco.

lunes, 1 de noviembre de 2010

DESARROLLO DESDE LA OTREDAD

¿Se puede plantear como desarrollo apropiado o autogenerado el que emana del interior de las comunidades indígenas, que en los siglos de dominación han sufrido procesos de desvalorización de su cultura y siguen siendo considerados una traba histórica para el desarrollo?

Frente a toda una gama de teorías acerca del desarrollo, en los años 80 surge la propuesta teórica del etnodesarrollo en base al cuestionamiento de profesionales, quienes tenían por objetivo principal relacionar ambas dimensiones, la indígena y la desarrollista, además de intentar reorientar a las políticas públicas modernizadoras hacia una propuesta de aportación real hacia los pueblos indígenas considerando como base la cultura diferencial de cada uno. Este modelo fue clave, sobre todo cuando los promotores del desarrollo occidental y la opinión pública en general, creían que los pueblos indígenas con sus respectivas costumbres, valores y sistemas socio económicos fueron considerados durante mucho tiempo como una traba colectiva del desarrollo, regional y hasta nacional.

Los modelos y programas diseñados para el desarrollo rural en zonas indígenas, han fracasado debido a diferencias conceptuales y de cosmovisión acerca del progreso y del bienestar, toda vez que su planteamiento conceptual se fundamenta en el desarrollo occidental y economicista, el cual se contrapone a las formas de vida de los diferentes pueblos indígenas.

FUENTE: Tesis MDR-UAM-X Ángel Espinoza, abril 2009.

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Fotografía: Comunidad Indígena de Mazatlán , Jalisco, abril 2010.

lunes, 11 de octubre de 2010

HACIA UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO INDÍGENA

Generalmente se tiende a considerar que el desarrollo rural en regiones indígenas es un asunto técnico - antropológico, sin embargo, tratándose de una actividad que tiene como finalidad el de mejorar las condiciones de vida de la población indígena, éste tiene una mayor complejidad y profundidad, primero, porque busca transformar las estructuras socioeconómicas de una región o de un país para poder estar en condiciones de alcanzar un mayor bienestar; segundo, porque es en los modelos de atención en donde se fijan las estrategias sociales, las prioridades y objetivos del desarrollo de una región o de una nación; tercero, porque en los programas, se establecen los medios y estrategias para lograrlo y cuarto, porque con base en el análisis de los resultados alcanzados, se establecen acciones necesarias para que la población rural alcance su propio desarrollo.
En este sentido el desarrollo rural es la expresión de una política económica y social imperante, y en consecuencia, uno de los ejes principales que regula las actividades sociales y económicas. Por lo que, los modelos de atención, mediante su metodología implementada a través de proyectos específicos, son los instrumentos para materializar una política social.
En el contexto de modelos y programas de atención, la pobreza productiva de los grupos étnicos proviene de su exclusión en el manejo de los recursos, los cuales son administrados por los grupos de poder local y regional, a lo cual se le suma la situación económica imperante: control del mercado regional por los grupos de poder. De esta situación se infiere, que la búsqueda de un desarrollo en las regiones indígenas es un problema político, porque el desarrollo de una región está condicionado por los bloques de poder regional, y el poder en sí mismo, es en esencia político. En este sentido la política social se debe de orientar a garantizar ciertos niveles de bienestar a la población indígena de México, en particular debe de considerar esquemas o modelos específicos de producción, distribución y consumo, sin olvidar las soluciones tecnológicas adecuadas.(Cortez, C. y Penso, C; 1998)
A la población indígena se le considera el polo opuesto al desarrollo y una barrera para lograrlo, por lo que el Estado, ha generado una gran variedad de políticas públicas para mexicanizar al indio mediante intentos educativos, económicos, organizativos y hasta genéticos. La visión creada por el Estado acerca de las estructuras socio culturales de los pueblos indígenas en el sentido de que son un "sector atrasado", aumentaron de cierto modo la visión peyorativa de la sociedad en general hacia lo indígena, así como el fomento tácito de la negación y rechazo de la misma sociedad indígena.
En este sentido, surge la pregunta acerca de las alternativas que pueden plantearse para diseñar un modelo de desarrollo que más allá de servir de etnocida, prevea los posibles cambios en las estructuras socio-culturales y promueva cambios positivos a favor de los pueblos indígenas involucrados.
¿Se puede plantear como desarrollo apropiado o autogenerado el que emana del interior de las comunidades indígenas, que en los siglos de dominación han sufrido procesos de desvalorización de su cultura y siguen siendo considerados una traba histórica para el desarrollo?
Frente a toda una gama de teorías acerca del desarrollo, en los años 80 surge la propuesta teórica del etnodesarrollo en base al cuestionamiento de profesionales, quienes tenían por objetivo principal relacionar ambas dimensiones, la indígena y la desarrollista, además de intentar reorientar a las políticas públicas modernizadoras hacia una propuesta de aportación real hacia los pueblos indígenas considerando como base la cultura diferencial de cada uno. Este modelo fue clave, sobre todo cuando los promotores del desarrollo occidental y la opinión pública en general, creían que los pueblos indígenas con sus respectivas costumbres, valores y sistemas socio económicos fueron considerados durante mucho tiempo como una traba colectiva del desarrollo, regional y hasta nacional.
Los modelos y programas diseñados para el desarrollo rural en zonas indígenas, han fracasado debido a diferencias conceptuales y de cosmovisión acerca del progreso y del bienestar, toda vez que su planteamiento conceptual se fundamenta en el desarrollo occidental y economicista, el cual se contrapone a las formas de vida de los diferentes pueblos indígenas.
El modelo de atención integral, debe de fortalecer el ejercicio de la capacidad social de los pueblos indígenas para construir su futuro, aprovechando para ello las enseñanzas de su experiencia histórica, los recursos naturales y el potencial de su cultura, de acuerdo con un diagnóstico que se defina en base a sus propios valores y aspiraciones.
Una variable clave en el diseño del modelo es el referente a los derechos como base del desarrollo, los derechos de los pueblos indígenas para tomar sus propias decisiones, respetando su cultura, sus conocimientos y saberes tradicionales; estos factores fueron desechados por los promotores del desarrollo economicista, que, en lugar de respetar a los indígenas como humanos y con todas sus diferencias, los catalogan como cifras.
El modelo debe incorporar la variable de la capacitación de recursos humanos indígenas, una capacitación dirigida a toma de decisiones para procesos de priorización en la formulación de proyectos regionales e integrales y la puesta en práctica de estos, debe incorporar la variable conceptual denominada desarrollo "culturalmente sustentable", este se relaciona con el desarrollo económico, que practicados en conjunto implica no solamente la no destrucción como sistema y como grupo humano de un pueblo, sino también la conservación de una identidad como tal, sobre todo considerando que los modelos y programas aplicados en poblaciones indígenas, han detonado procesos de cambio socio-cultural de los involucrados, en este sentido el planteamiento del modelo, debe priorizar los factores relacionados con valores culturales, de modo que estos no sufran impactos negativos.
Los pueblos indígenas se ven afectados por la imposición de políticas sociales y modelos de atención, en donde prevalece la supremacía de lo general sobre lo específico, por lo que es necesario aclarar que las diferencias y las especificidades culturales, se poseen como parte del imaginario colectivo, sino que además se ejercen. El reconocimiento de las diferencias y de las especificidades sólo tiene realidad discursiva si se las entiende como atributos inherentes a los pueblos indígenas.
Proponer políticas de Desarrollo para la población indígena, debe de contemplar en primer lugar, las nuevas formas de relación entre el estado y la sociedad indígena, tomando como coyuntura el contexto que adquiere el papel del Estado Mexicano insertado en el nuevo orden mundial (la globalización), donde se refleje el reconocimiento de las formas de organización de las diferentes etnias, fomentando una relación de igualdad y respeto entre culturas, lo cual significa dejar de subestimar la capacidad y potencialidad humana del ser indio; es decir: Democratizar la participación y las convocatorias, dejar atrás el mito de convocar “desde arriba”.
Toledo, Víctor M. (2004:85) Propone la instrumentación de las acciones desde el espacio Municipal, ámbito que de alguna manera permite ligar acciones y nuevas formas de uso de los recursos naturales y de relaciones políticas; esto bajo el fundamento de que en el Municipio se encuentra la instancia de gobierno más cercana a los espacios o territorios indios. Por otra parte, en este espacio es dónde se insertan y se dirimen las formas de uso de los espacios y del ejercicio del poder: El ejido o la comunidad indígena.
Los grupos indígenas de México a través de su historia, han hecho frente a múltiples factores estructurales que generan su exclusión social, política, cultural y económica, han demostrado una gran resistencia cultural y étnica, para su sobrevivencia se apoyan fundamentalmente en su escaso patrimonio natural y abundante patrimonio sociocultural, ambos espacios les ofrece escasas oportunidades para mantenerse o para mejorar su nivel de vida. Por otra parte, al analizar las distintas formas de aprovechamiento de los recursos naturales disponibles en sus espacios, es evidente la gran importancia que éstos representan para sus estrategias de supervivencia.
El conocimiento indígena con relación a los recursos naturales y las formas en que los utilizan es un factor estrechamente vinculado con la cultura, la identidad, el territorio y el desarrollo. La cultura cruza con todas las dimensiones de una sociedad, en este sentido el medio ambiente biológico, los recursos naturales y la forma en que los grupos humanos los utilizan son también parte de su cultura. La identidad es el resultado de un proceso social, que surge y se desarrolla en interacción cotidiana con los demás, incluido el territorio, y esto origina un conjunto de prácticas sociales y culturales. La cultura sólo puede proyectar su potencial por medio de la identidad; por lo que, la cultura y el territorio constituyen dimensiones esenciales dentro de cualquier proceso de desarrollo regional.
Un factor con escaso análisis en las investigaciones en torno a los grupos indígenas, es el impacto de los procesos de la globalización. Al respecto, Bonfil Batalla, G. (1991:74) refiere “La concepción dominante sobre las culturas indígenas se inclina sin duda a definirlas como culturas locales, caracterizadas por algunos rasgos peculiares, pero finalmente comprensibles sólo como resultado de procesos exógenos; culturas en vías de extinción, sin futuro propio posible en los umbrales del tercer milenio, agotadas, fallidas y agónicas”. En este sentido, la población indígena en México, es cotidianamente estigmatizada como un sector atrasado, ignorante y flojo; se les estereotipa como perdedores, en resumen, son para muchos, el ancla del desarrollo occidentalizado.
Por otra parte, también son escasas las investigaciones que se realizan con una visión multidimensional, integral y multidisciplinaria, predominando hasta ahora un enfoque lineal y generalmente separado del contexto social y económico de la población indígena. En este sentido, el propósito central de esta investigación es el de aportar en la construcción de un marco conceptual y metodológico más “completo” que sirva de referente para el diseño de modelos, programas y proyectos de desarrollo integral sustentable en regiones indígenas. La propuesta metodológica se apoya en los recursos naturales; la cultura e identidad, el territorio y la región, así como en el conocimiento que los pueblos indígenas tienen de su entorno. Estos conceptos quedan integrados dentro de los tres componentes del desarrollo integral sustentable, el contexto económico, social y ambiental. Por otra parte, es importante señalar, que el análisis de la relación de los recursos naturales con cualquier grupo humano, debe considerar las siguientes premisas: sustentabilidad, participación y endogeneidad.
En México, la visión y la conceptualización generalizada que tienen los no indígenas con respecto a los grupos originarios es similar a la que predomina en otros continentes, al estereotiparlos como sectores sociales atrasados, obsoletos, flojos y primitivos. Núñez Noriega, G. (1999:67), en este sentido apunta: “los indígenas que aunque son considerados por el discurso, no son conceptualizados como mexicanos, pues para la cultura hegemónica sólo los individuos blancos, altos, modernos, ricos, fuertes, etc., son identificados como mexicanos”.
Esta conceptualización de la otredad, a la cual se le suma el desconocimiento casi total hacia los grupos originarios, condiciona en gran medida para que los modelos, programas y proyectos diseñados para el mejoramiento de sus condiciones de vida, con recurrencia se hagan bajo la hipótesis de que las comunidades indígenas son pobres y atrasadas, sin potencial económico- productivo y sobre todo estigmatizando lo poco que aportan a la economía nacional, no obstante, habría que cuestionarse ¿Pobres para quién?¿Mercantilismo para qué o para quién? ¿Potencial productivo para qué? En este sentido, usualmente los modelos, programas y proyectos implementados en las comunidades indígenas, manifiestan un sesgo claramente diseñado con las características de la burocracia controladora y elitista, que no conoce la cotidianeidad ni la realidad indígena: centralista, clientelar y asistencialista; por lo que los modelos, programas y proyectos se imponen verticalmente sin tomar en cuenta las condiciones multifactoriales de los sujetos sociales indígenas y mucho menos el potencial productivo de su medio ambiente ni sus conocimientos tradicionales.
Los grupos indígenas de México son poseedores de un gran conocimiento ancestral sobre el uso eficiente de los recursos naturales de su entorno, lo que actualmente se denomina saberes locales o conocimiento tradicional, éstos conocimientos se reflejan en actividades productivas de uso ecológico, integrado y múltiple de los recursos naturales, basados fundamentalmente en criterios culturales y conocimientos tradicionales. Un ejemplo de lo anterior, lo refleja la comunidad Rarámuri denominada Wisarorare, en la cual la CDI apoyo con una iniciativa local de lombricomposta, dentro de las actividades a realizar, estaba la de cercar el predio para su protección del libre pastoreo, que es muy común en la región; la sorpresa fue que los beneficiarios tomaron la decisión de no comprar postes ni derribar pinos para el cercado del predio, lo que hicieron fue colectar del bosque la mejor madera (de árboles secos), respetando su entorno.
Cada grupo humano y cada grupo indígena tienen una cosmovisión particular del mundo y de la naturaleza. De cada cosmovisión se desprende la organización social, familiar, económica, los patrones de consumo y de acumulación. En las comunidades indígenas se da una lógica totalmente diferente en la utilización de los recursos naturales, Sariego, J.L. (1995:85) sostiene que para los Rarámuri, Pimas y Tepehuanes en la sierra de Chihuahua, el hombre es parte de la tierra y debe vivir en comunión con ella, de tal manera que para ellos el desarrollo no puede ser concebido sino a partir de un equilibrio con los recursos del medio.
El uso y la práctica de los diferentes pueblos indígenas con los recursos naturales, involucran una experiencia acumulada, un conocimiento focalizado de su territorio así como las habilidades necesarias para enfrentarse a su cotidianeidad. Hay varios factores imbricados en la cultura de cada pueblo indígena, cada uno de estos factores puede potencializar y favorecer su propio desarrollo; es necesario descubrirlos, analizarlos, fortalecerlos y sustentar en ellos el diseño de los modelos y programas de atención, de esta manera las acciones implementadas resultarán más eficaces, porque se tomará en cuenta a las verdaderas potencialidades de la realidad indígena, que son su esencia y que, hasta hoy, han sido habitualmente escamoteadas en los discursos indigenistas, pero finalmente ignoradas.
FUENTE: Tesis MDR- UAM-X  Angel Espinoza, abril 2009.
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martes, 5 de octubre de 2010

BREVE SEMBLANZA DEL PROGRAMA FONDOS REGIONALES INDIGENAS

Actualmente los Fondos Regionales Indígenas funcionan como una instancia o ventanilla receptora de solicitudes de proyectos productivos, que las organizaciones o grupos concurrentes presentan para mejorar sus condiciones de vida, pero los Fondos Regionales no han funcionado necesariamente como instancias aglutinadoras de los grupos de productores indígenas organizados, ni tampoco como espacios para discutir y planear sus proyectos con un enfoque comunitario, local o regional.

Por otra parte, existe poca concurrencia de otras instancias, por lo que se dificulta fortalecer técnica y financieramente los proyectos que son apoyados por los Fondos Regionales Indígenas; en este sentido, el modelo ha comenzado a desmembrarse al no contar con suficientes apoyos, toda vez que la actual política social es cada vez más estrecha, reduciéndose de manera sustancial los recursos destinados al desarrollo social por parte de la Secretaria de Hacienda.

Otra limitación del modelo es que la estructura de su base organizativa, se conformó con grupos indígenas de diferentes localidades con graves rezagos y carencias, lo cual ha llevado a los FRI a que su cobertura de atención sea excesiva en vez de intentar la consolidación productiva de los grupos ya beneficiados, contradictoriamente, las reglas de operación no permiten que un FRI apoye de manera consecutiva a una organización ya beneficiada hasta que la misma haya recuperado el monto del apoyo. (Barrón, A. 1995:219)

En este sentido, este modelo de atención, se suma al esquema neoliberal que descarga gran parte de la responsabilidad en la población indígena y en la sociedad civil para enfrentar su propia problemática; por otra parte, el modelo considera en su conceptualización la revolvencia (recuperaciones) de recursos económicos provenientes de los socios que han resultado beneficiados con un proyecto, esquema que no ha funcionado en esencia porque este modelo está diseñado como un instrumento más para reajustar los desequilibrios del mercado interno; por otra parte la cultura mercantilista no es parte de la idiosincrasia de los pueblos indígenas, en este sentido la actual estructura organizativa del Modelo le ha permitido al Estado distanciarse de los pueblos indígenas.

En teoría, el modelo de Fondos Regionales ofrece a los productores indígenas, la posibilidad de diversificar sus actividades productivas y obtener ingresos adicionales que les permiten complementar el ingreso. Se ha mantenido un crecimiento tanto en número de Fondos como del número de organizaciones o grupos de trabajo, en ese sentido ha constituido una estrategia propia de los Fondos y que ha logrado permanecer y trascender los cambios de administración.

Los diferentes actores sociales que intervienen en la operación del Programa, (funcionarios, dirigentes, técnicos, bloques de poder regional y beneficiarios) se inter relacionan dentro de una compleja red social multifactorial que va mas allá del contexto regional, dificultando que el modelo opere como está plasmado en el papel.

Dentro de los componentes metodológicos con que cuenta el modelo Fondos Regionales Indígenas, es que el capital social generado e integrado por los recursos recuperados que se encuentran en las distintas redes de organizaciones socias, se consideran para incrementar el capital social; la base social de las recuperaciones son las relaciones de confianza, reciprocidad y cooperación, este componente ha sido poco aprovechado en el desarrollo del Programa.

Persistentemente se ha hablado de desaparecer el Programa Fondos Regionales, cada administración que ha llegado al INI y actualmente a la CDI, han llegado con la intención de eliminar este programa , denostando el trabajo de los técnicos de la CDI como si ellos fueran los responsables de las fallas del modelo de atención; sin embargo cuando se dan cuenta del potencial socio político del programa, recapitulan manifestando que el programa se debe adecuar y se ven urgidos a presentar una propuesta de modificación a las reglas de operación del programa, situación que por diversos factores nunca consultan con el sujeto de atención, por otra parte, es pertinente aclarar, que el hecho de modificar anualmente las reglas de operación no significa adecuar ni rediseñar un programa o modelo de atención.

Otra constante en los FRI son los bajos índices de recuperación, debido principalmente a los bajos montos de los apoyos y a las características de los proyectos, sobre todo de aquellos que se realizan con actividades tradicionales y que no son considerados como rentables, el origen de las recuperaciones generalmente difiere según la tipología del proyecto, las cuales son escasas en los proyectos de apoyo a la producción de básicos; por otra parte los apoyos se han otorgado no pensando en que el recurso se da para un proyecto, si no para poder mitigar una urgencia.

Indicadores

FUENTE: Tesis MDR, Ángel Espinoza Flores, abril 2009.